Se estanca la economía

Publicado en por CONTRAPUESTOS

9 Mayo 2008 - 11:26pm
Eduardo Sarmiento

Análisis

Por: Eduardo Sarmiento

De nuevo quedó al descubierto la fragilidad del modelo de desarrollo.

Durante dos años sostuve que el crecimiento del producto de la economía estaba fundamentado en una monumental entrada de capitales  y en la revaluación, que no era sostenible.


Los primeros síntomas de debilidad se observaron en las actividades transables, como las confecciones, el calzado y la madera, y las cifras más recientes revelan un estado de disolución.


En el primer trimestre las ventas de las empresas textileras cayeron más de 25% y registraron pérdidas. Así mismo, se observa que el elevado crecimiento no afectó considerablemente la ocupación. En los tres primeros meses se registraron las mismas tasas de hace dos años.


El esquema se manifestó en una fuerte presión sobre los precios de los alimentos, como era previsible en un momento de desabastecimiento mundial, y las actividades no transables. Luego, la elevación en la tasa de interés para controlar la inflación extendió la desaceleración a todo el sistema económico y tumbó el crecimiento económico, como se registró en su momento.

Hace dos meses mostré cómo los índices de actividad productiva habían descendido en enero y parte de febrero y advertí que la tendencia se agravaría en los siguientes meses. Así, en marzo y abril la economía entró en un estado de estancamiento.


El consumo de energía eléctrica, el indicador más avanzado, crece 1,4% en los cuatro primeros meses del año, cuando en el mismo período del 2007 lo hacía por encima de 5%. La encuesta industrial de la ANDI, que no se ve afectada por cambios de deflector del DANE, creció 4,5% en febrero, la mitad del año anterior. Las licencias de construcción cayeron 17% en febrero.

Las ventas crecieron 2% en enero, se reactivaron en febrero y se desploman en marzo, y las de alimentos descendieron en forma sistemática. Para completar, los índices de cartera vencida evolucionan en forma acelerada.

Hasta hace pocos días, el Gerente del Banco de la Republica sostenía que la política monetaria bajaría la inflación hasta cumplir la meta y no afectaría mayormente la producción. La discrepancia entre la predicción y la realidad no es un simple error de cálculo, sino que revela un serio error de diagnóstico.

La coexistencia de la  revaluación y la inflación era una clara evidencia de que el desajuste no era de naturaleza monetaria. Como lo confirmaban todos los indicadores, se trataba de un claro fenómeno externo ocasionado por el ingreso de capitales y el alza de los precios de los alimentos.


Aun así, se siguió la receta de libro de texto para controlar inflaciones monetarias: subir la tasa de interés. El remedio resultó peor que la enfermedad. No contribuyó a moderar las presiones alcistas, acentuó la revaluación, ocasionó una fuerte contracción de la actividad productiva e introdujo serias fisuras en el sector financiero.


No es un resultado exclusivo de Colombia. En toda América Latina se advierte una desaceleración. Chile, luego de evolucionar en forma sostenida cerca de 7%, en el primer trimestre sólo lo hizo a 3,2%. México apenas avanza 2%. Argentina y Venezuela, tras crecer a 10%, están descendiendo a 5% y Brasil no pasa de 4%.


La influencia de Estados Unidos se efectúa por dos conductos. El primero es el sometimiento de los bancos centrales a seguir los determinantes de la Reserva Federal. El establecimiento de tasas de interés negativas provocó un desbordamiento de la liquidez  y presiones de revaluación, que no se mantendrán indefinidamente, pues en la medida en que los países adopten políticas monetarias y fiscales contractivas para neutralizar los efectos inflacionarios, tenderá a extinguirse, revirtiendo el flujo de capitales, como ya parece ocurrir.


En efecto, los ingresos por concepto de inversión extranjera descienden considerablemente con respecto al año anterior. El otro conducto es el del intercambio comercial. El volumen exportador ha decaído, en especial el destinado a Estados Unidos, aunque se oculta por el alza de los precios y la monumental sobrefacturación para sacar ventaja de la diferencias con los mercados paralelos.


Todo apunta en la dirección de crear una deficiencia de liquidez que impide la movilización del ahorro nacional y contrae la demanda y la producción.

De nuevo, quedó al descubierto la insuficiencia del modelo de desarrollo. Ciertamente, las entradas de capital, la revaluación y el gasto público financiado con emisión contribuyeron a una fuerte reactivación de la economía.


Sin embargo, su sostenimiento requería ir mucho más lejos de la conformación de un motor basado en la industrialización, la capitalización y la ampliación del acceso a la educación. Luego de la euforia que proclamaba que el país había entrado en la vía de los procesos de alto crecimiento de los países asiáticos, se está volviendo a los modestos desempeños del pasado.

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Etiquetado en Crisis Económicas

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