SOBRE CIENCIA Y TECNOLOGÍA

Publicado en por CONTRAPUESTOS

Intervención del senador Jorge Enrique Robledo, en el debate sobre el proyecto de ley de ciencia y tecnología, plenaria de Senado, 15 de diciembre de 2008

 

La gran importancia de la ciencia y la tecnología. Desarrollarlas exige altas inversiones. Un fuerte respaldo estatal es imprescindible. Como el proyecto no le aporta nuevos recursos al sector, el atraso científico y tecnológico colombiano no se modificará. También impide el progreso de la ciencia el “libre comercio”. Que no se haga demagogia al respecto

 


 

Frente a todo lo que tenga que ver con ciencia y tecnología, uno debe asumir en general una actitud positiva, porque definitivamente sin ciencia y tecnología no es posible el desarrollo en ninguno de sus términos. Hay quienes sostienen, con razón, pienso yo, que es allí donde radica la base de todo progreso de la humanidad, no solo en los aspectos directamente ligados con la producción material, sino incluso en los vinculados al campo de las ciencias sociales. Si las sociedades no consiguen los recursos con que desarrollarse materialmente, tampoco el pensamiento logrará los progresos son de desear.

 

El segundo punto que quiero mencionar y que suele olvidarse es que cada vez es más costoso generar ciencia y tecnología. Sin presupuestos importantes, sin cuantiosos recursos del Estado, no es posible desarrollar ciencia y tecnología. En mis clases en la universidad solía explicarles a mis estudiantes cómo en el mundo antiguo un astrónomo era un ciudadano que se acostaba en una estera a la orilla del Nilo y miraba al cielo y con lo que le permitían ver sus ojos, definía el mapa celeste y eso le resultaba útil en el manejo de la agricultura. Pero también les recordaba cómo en el mundo de hoy, un astrónomo que solo cuente para mirar al firmamento con la capacidad natural de su vista es una persona que no ve nada que valga la pena, porque definitivamente sin grandes telescopios, localizados algunos de ellos por fuera de la órbita terrestre, no es posible ver las cosas importantes en la astronomía para que esa ciencia siga haciendo progresos.

 

¿Cómo se financia la investigación y ciencia y desarrollo? En general, no hay sino dos grandes fuentes para hacerlo, o los recursos privados, o los recursos públicos. El problema está suficientemente estudiado. La empresa privada no está muy inclinada a invertir en ciencia y tecnología, porque las posibilidades de pérdidas son muy grandes. De ahí que en todos los países, particularmente en los desarrollados, sean los Estados, los gobiernos centrales o federales, los que tengan que hacer grandes inversiones en investigación y desarrollo para que la investigación se dé en forma satisfactoria. El caso norteamericano es ejemplarizante y, por contraste, voy a ilustrar con cifras lo mal que estamos en Colombia en lo relacionado con los recursos públicos para investigación y desarrollo. En el año 2006, contando solo los recursos federales, es decir, los recursos del gobierno central, Estados Unidos le aportó a la investigación y al desarrollo 120 mil millones de dólares. Tengan en cuenta la cifra, no es un lapsus de mi parte, es la inversión del año 2006. En 2008, en Colombia, el presupuesto equivalente fue de unos 69 millones de dólares. Entonces, en términos relativos, la inversión norteamericana es 1.739 veces la nuestra.

 

(Héctor Helí Rojas hace una interpelación, a la que se une el senador Robledo: los ministros tienen que ayudar a que estas sesiones se desarrollen con todo respeto. El tema de ciencia y tecnología es de enorme importancia. Es lamentable que cuadrando votos para la reforma política, asuman una actitud de olímpico desdén por ciertos temas y que sus asesores, además, conversen y conversen e impidan que los debates se den).

 

Retomo la palabra. La investigación en ciencia y tecnología es un problema de recursos. Si no los hay, será imposible desarrollar con seriedad ciencia y tecnología. La situación de Colombia en este sentido es absolutamente lamentable. Mientras que Estados Unidos aportó para gastos en ciencia y tecnología 120 mil millones de dólares, el gobierno colombiano apenas 69 millones de dólares. Alguien me dirá, senador, Colombia es un país más pobre que Estados Unidos, cosa que es cierta. Pero aquí hay un problema de fondo y es el desinterés de estos gobiernos por la ciencia y la tecnología. Y se puede demostrar matemáticamente: la inversión de Estados Unidos en ciencia es 1.739 veces mayor que la de Colombia, pero el Producto Interno Bruto muestra una diferencia de 115 veces entre los dos países, luego se demuestra matemáticamente, por una diferencia de más de mil veces, que a quienes gobiernan a Colombia el problema de la ciencia y la tecnología los tiene más o menos sin cuidado. Nada sorprendente si pensamos que toda esta política del “libre comercio” tampoco coadyuva a desarrollar la ciencia y la tecnología. Si un país reduce sus aranceles al cero por ciento y otorga libertad de importaciones, se llena de complejidad científica y tecnológica extranjeras, pero marchita la incipiente industria nacional en los campos relacionados.

 

Este es el problema de fondo, hay que señalarlo con toda franqueza. De una parte, presupuestos escasísimos del gobierno nacional para respaldar a Colciencias y presupuestos bajísimos de las universidades públicas, estranguladas por las políticas privatizadoras, y de otra, una industria privada o una economía privada supremamente débil que tampoco se interesa por estos asuntos. La conclusión es el gran subdesarrollo científico y tecnológico del país.

 

Y en ese sentido, lo que a mí me parece más grave del proyecto es que no hace ni el menor esfuerzo por aumentar los recursos del gobierno nacional para ciencia y tecnología. Lo único que hace es administrarlos de una manera diferente, mediante unos nuevos organismos y unas nuevas instituciones, pero sobre la base de seguir con el criterio de administrar la pobreza. Decirles a los colombianos que las cosas van a cambiar de verdad en ciencia y tecnología en medio de la miseria y la pobreza financiera tanto de Colciencias como de las universidades públicas colombianas es echar un cuento que no se corresponde con la realidad. Voy a usar una frase que no me gusta usar, pero que puede hacerles comprender mejor a los colombianos de qué estamos hablando. Estos son proyecto que en muy buena medida se convierten en una especie de juramento a la bandera, llenos de artículos muy bien redactados, pero que no tocan el problema medular. Para desarrollar la ciencia y la tecnología se necesitan dos condiciones: la primera, proteger el aparato productivo nacional. Hablar de desarrollo científico y tecnológico en el ambiente del “libre comercio” es echar cuentos. Eso no es posible en las condiciones de Colombia, puede que en China o en otra parte sí, pero no en el caso de Colombia. Y la segunda, volcar recursos suficientes, generosos, importantes, por parte del gobierno nacional. Ya he demostrado con una sola cifra que en Colombia no es eso lo que sucede. En consecuencia, estamos tramitando un proyecto que no conduce a resolver los problemas de fondo.

 

Y si además se afectan los recursos del Sena, y este punto quisiera que quedara muy claro, estamos cayendo en un error, porque es importante la investigación y el funcionamiento de Colciencias y de las universidades, pero no a costa de golpear las posibilidades financieras del Sena, que capacitan a un sector del trabajo y de la producción nacional de importancia capital. Luego debería quedar perfectamente establecido en el proyecto que los recursos del Sena se van a respetar. Y se debiera decir de manera expresa y precisa que el Sena seguirá siendo financiado con recursos suficientes, porque hoy en la práctica no es así. Ya hay un recorte de recursos del Sena que no es correcto mantener de ninguna manera.

 

Insisto en que si alguien va a exhibir este proyecto como una prueba del gran cariño del gobierno nacional y del doctor Álvaro Uribe Vélez por el desarrollo científico y tecnológico de Colombia está incurriendo en una mentira, porque el texto no resuelve los dos problemas principales, el de la protección del aparato productivo, de la empresa privada, de tal manera que pueda producir con toda la complejidad científica y tecnológica propia del mundo actual, y el de los recursos financieros, porque el Estado tiene que apalancar en serio el desarrollo científico y tecnológico.

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Etiquetado en Política Social

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