Cientos de desempleados y estudiantes protestaron contra las medidas del Gobierno Nacional
Foto: Rodolfo González Prieto/Boyacá 7 días
Trabajadores y desempleados de diferentes partes del departamento protestaron en Tunja para exigir soluciones al tema del desempleo.
Campesinos, empleados públicos, obreros y alumnos se encuentran en las calles protestando contra los atropellos del Gobierno y la empresa privada.
La prohibicíon de vender leche cruda, el cierre de empresas, los empleados provisionales que quedarán en la calle y el posible cierre de las universidades públicas, ha llevado a que boyacenses de todo el departamento se unan al reclamo.
"La forma como la dirección nacional desalojó las instalaciones de Comcaja en Tunja, son solo una muestra de los atropellos del Gobierno hacia los trabajadores de Boyacá, mientras la mayoría de nuestros paisanos aplaude su reelección", dijo Gustavo Montero Cruz, presidente del Comité Ejecutivo de la Cenmtral Unitaria de trabajadores (CUT) en Boyacá.
Añadió que en el tema de Comcaja 350 empresas y 17 mil usuarios quedaron en un limbo y ahora y ahora se anuncia que el tema de las cajas de compensación familiar se entregará al monopolio de Compensar, Confenalco, y la Caja de Compensación de Antioquia.
Según el directivo sindical, del sector metalúrgico de Boyacá ya han salido 300 trabajadores, de Aceros Boyacá; 250 más de Laminados Andino, y 100 de Acerías Páz del Río además de los 350 que fueron obligados a negociar.
Montero Cruz dijo también que ahora las empresas Paz de Río amenaza con sacar a 350 trabajadores más y Diaco Tuta a otros 250 obreros.
"Como si esto fuera poco, con la inexiquibilidad del parágrafo 125 de la Constitución Nacional los cerca de 1.200 funcionarios que venían laborando en provisionalidad en la Fiscalía, la Gobernación, el sector educativo y salud, entre otros, quedarán en la calle", explicó el dirigente.
Gustavo Montero agregó que en el sector campesino la situación es mucho más grave ya que "mientras se le entregan los recursos del campo a las reinas de belleza y los multimillonarios amigos del Gobierno, los labriegos ven cómo sus cosechas se pierden por falta de apoyo.